Cuando un familiar recibe el diagnóstico de Alzheimer, la boca rara vez está entre las primeras preocupaciones. Sin embargo, la higiene dental es una de las rutinas que antes se resienten: la persona olvida si se ha cepillado, deja de usar la prótesis o no sabe explicar que le duele una muela. Un problema dental sin tratar puede provocar dolor, dificultad para comer y cambios de comportamiento que a veces se atribuyen por error a la propia enfermedad.
Por qué la boca se deteriora con el Alzheimer
El cuidado bucal requiere memoria, coordinación y constancia, tres capacidades que la enfermedad afecta de forma progresiva. A esto se suman otros factores:
- Boca seca. Muchos medicamentos que toman las personas mayores reducen la saliva, y con menos saliva aumentan las caries y las infecciones.
- Cambios en la alimentación. Es frecuente que aumente el gusto por lo dulce y que se coma a lo largo de todo el día.
- Dificultad para comunicar el dolor. En lugar de decir «me duele», la persona puede negarse a comer, estar más irritable o tocarse la cara.
Cómo cambian estas necesidades depende mucho de la fase de la enfermedad. Conocer las etapas del Alzheimer ayuda a anticipar qué apoyo necesitará la persona en cada momento.
Salud de las encías y Alzheimer: qué dice la investigación
En los últimos años varios estudios han observado una relación entre la periodontitis, la inflamación crónica de las encías, y la enfermedad de Alzheimer. Algunas bacterias de la placa se han encontrado en el tejido cerebral de pacientes, y se investiga si la inflamación de las encías podría contribuir al deterioro cognitivo.
Por ahora es un campo en estudio: no está demostrado que la periodontitis cause Alzheimer. Lo que sí está claro es que mantener las encías sanas es bueno para la salud general a cualquier edad.
Cuidado bucal según la fase de la enfermedad
Fase inicial
La persona todavía puede cepillarse sola, pero empieza a olvidarlo. Funciona bien:
- mantener siempre el mismo horario y el mismo lugar para el cepillado;
- dejar el cepillo y la pasta a la vista;
- usar un cepillo eléctrico, que facilita una limpieza eficaz con menos esfuerzo;
- programar una revisión dental completa cuanto antes, mientras el paciente colabora con facilidad.
Fase moderada
Aquí el cuidador suele tener que guiar o completar el cepillado. Algunos consejos:
Transporte de embriones congelados entre clínicas de distintos países- dar instrucciones cortas, de una en una: «coge el cepillo», «ahora los dientes de arriba»;
- cepillarse a la vez, delante de la persona, para que imite el gesto;
- revisar la boca una vez al día en busca de heridas, restos de comida o zonas enrojecidas;
- retirar y limpiar la prótesis cada noche.
Fase avanzada
El cuidador se encarga de la higiene completa. Lo más práctico es hacerlo con la persona sentada y la cabeza ligeramente inclinada hacia delante, con un cepillo suave y poca pasta, para reducir el riesgo de atragantamiento. Si la persona no tolera el cepillo, pueden utilizarse gasas humedecidas.
Prótesis dentales: atención especial
Con el tiempo, una prótesis puede quedar mal ajustada y causar llagas que la persona no sabe explicar. Conviene marcar la prótesis con el nombre, sobre todo si vive en una residencia, comprobar que no hay heridas en las encías y consultar al dentista si deja de usarla o la rechaza.
Cuándo acudir al dentista
Además de las revisiones periódicas, conviene pedir cita si observas:
- que la persona come menos o rechaza alimentos que antes le gustaban;
- que se toca la cara o la boca con frecuencia;
- sangrado de encías, mal aliento persistente o dientes que se mueven;
- cambios de comportamiento a la hora de comer.
Lo ideal es que la primera revisión completa se haga en las primeras fases de la enfermedad, cuando el paciente todavía puede colaborar con tratamientos más largos.
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Coordinación entre dentista y neurólogo
El cuidado de una persona con Alzheimer funciona mejor cuando los profesionales comparten información. El dentista necesita conocer la medicación y el grado de colaboración del paciente, y el equipo médico debe saber si hay problemas dentales que puedan explicar dolor o falta de apetito.
En centros con unidad de neurología, como Clínica Revita en Barcelona, el seguimiento neurológico incluye la valoración del estado general del paciente y orientación para la familia sobre los cuidados del día a día.
La información de este artículo es orientativa y no sustituye la valoración de un dentista o de un médico.
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